Coocine
Identidad y sitio web para una cooperativa de cine
Coocine es una cooperativa de cine en Santa Elena, Colombia, donde se comparten saberes, espacios y recursos para hacer películas. Diseñé su identidad y su web a partir de esa forma colectiva de trabajar, y fotografié a integrantes para el directorio. La dirección busca darle una presencia reconocible a la cooperativa y mantener a las personas y sus películas en el centro.
- Cliente
- Coocine · Colombia
- Entregables
- Diseño del logo
- Manual de marca
- Diseño web para escritorio y móvil
- Fotografía de retratos para el directorio
Un encuadre común
El encuadre de la cámara fue el punto de partida: un límite sencillo que reúne miradas distintas. Encerré el nombre entre corchetes y trabajé un logo sobrio. Así, la cooperativa tiene una firma común sin imponer una estética a las películas que acompaña.
Elegir Archivo también fue una decisión conceptual. Su licencia libre dialoga con los principios de solidaridad y recursos compartidos de la cooperativa. Sus formas contundentes le dan presencia al nombre; la misma familia da continuidad a la web.
Tomé la paleta de la experiencia de ver cine: el negro de la sala y el amarillo mostaza de los subtítulos. El negro le da espacio a la imagen; el amarillo dirige la mirada hacia los puntos donde el visitante puede participar.
Una marca que otros pueden usar
Convertí la identidad en un manual de marca: área de protección del logo, jerarquía tipográfica y composiciones para proyecciones, talleres y residencias. El encuadre sigue siendo reconocible mientras la película, la fecha o la programación toman protagonismo.

Una casa abierta al cine
La web debía transmitir un lugar y una forma de trabajar. El plano de apertura sitúa a la cooperativa en su paisaje; el resto del diseño convierte esa invitación en caminos claros hacia una residencia, un servicio o un colaborador. Trabajé con imágenes amplias, tipografía directa y una paleta contenida para reunir sus distintas actividades.


Muchas miradas, un colectivo
Los retratos devuelven la identidad de la cooperativa a quienes le dan sentido. Fotografié a sus integrantes al aire libre, con el paisaje como entorno compartido. El blanco y negro y un encuadre consistente unen la serie, mientras los gestos, la ropa y las expresiones conservan la singularidad de cada persona.






De un rostro a una colaboración
En escritorio, la cuadrícula de retratos permite ver el colectivo de un vistazo. En móvil, se convierte en una secuencia para recorrer, con fichas que reúnen el oficio, las películas y el contacto de cada integrante. Mantuve una escala consistente en los retratos para que el cambio de pantalla conserve una presencia equivalente para cada persona.





