Un cuerpo traductor — Narración Narración: Parque Explora Bajo esta luz eres apenas un gesto borroso. Aquí te descubres entre derivas genéticas y mutaciones. Un cuerpo vertical. Una cabeza y un par de ojos. Con demasiados huesos en la boca. Y unas piernas que crecen hacia el cielo. Porque todo aquí se levanta en busca de un horizonte. Los árboles. Los pájaros. Las patas de las ranas. Eres un insecto cósmico de veinte dedos. Con sensores de luz. Radares de sonido. La mitad de tu cuerpo es espejo de la otra. Una mano, hermana de la otra. Como un reflejo antiguo de otra vida que te antecede. Y con esos huesos, esos pelos, esas uñas, esas orejas, tocas, apenas acaricias la inmensidad del universo. En tu cuerpo se te revela eso otro que también te habita. La oscuridad de lo que ocurre en lo profundo. El brillo de la superficie. ¿Qué son esas luces? Míralas. Ese destello se convierte en chispa y traza su propio camino hasta el cerebro. ¿Acaso son nubes? Atravíesalas. Tu piel hará de esa caricia una descarga eléctrica. ¿Acaso son soles? Olfatéalos. Haz con tu nariz una lectura nerviosa del aire y convierte la transparencia en corrientes químicas. Tienes un cuerpo traductor que hace del mundo afuera una corriente adentro. Vibraciones, chispas, ondas. Lo que ocurre a lo profundo habla el lenguaje de la luz. ¿Acaso fue esta la primera ensoñación humana? Esas luces son pájaros de alas amarillas que te atraviesan. Escucha. Percibes el mundo porque estás hecha de la misma sustancia de las cosas. La tuya es la misma biografía del agua. Este río una vez fue, también, un cubito de hielo suspendido en el universo. Y en cada piedra, cada surco, cada grieta, vas encontrando señales de compañía. Parientes animales, parientes vegetales. Esta corriente escuchó los cantos agudos de los primeros sonidos del mundo. Ecos, gruñidos, palabras, gritos. Y vio las primeras formas geométricas. Aletas, garras, escamas, plumas. Una cosa que se convierte en otra. Una vida que es también las otras.